SMALL DATA

SMALL DATA

2015 / 2019

Las esculturas que conforman Small data son monumentales a pesar de su reducido tamaño. Precisas diferencias de altura en láminas transparentes generan capas irregulares de lo que pareciera ser un paisaje nevado o una ciudad de cristal. La escala en la que estos juegos de elevaciones están trazados es milimétrica y compleja, casi llegando a la neurosis. Son objetos bellos, sus finos detalles y sutiles juegos de luz atraen al ojo, y sin embargo, detrás de su encanto aparentemente decorativo se esconde un proceso de abstracción complejo en el que el artista seleccionó diferentes videos con un peso histórico importante: La clonación de la oveja Dolly, la bomba atómica estallando, los estudios sobre el movimiento de Muybridge y el último vuelo del Concorde, entre otros. Estos videos fueron descompuestos recuadro por recuadro en diagramas RGB (los cuales ilustran la cantidad de los tres colores básicos que hay en las imágenes digitales), y dicha gráfica fue luego transformada en una placa transparente. Si por ejemplo la imagen del último aterrizaje del concorde tuviera 24 recuadros de largo, Alejandro graficaría cada uno de los tres colores básicos presentes en cada uno de los 24 recuadros, componiendo una escultura de 72 pieles plásticas distintas. La minuciosidad de este complicado proceso es la que convierte a estas pequeñas piezas en trabajos de gran envergadura.

 

Los megalitos tecnológicos de Small data le dan peso y contorno a las imágenes como si congelaran los rayos de luz. Además,  continúan con la tradición monumental que acompaña a las telecomunicaciones desde sus inicios: Si en épocas anteriores el emplazamiento de gigantescas pirámides o la erección de imponentes monolitos hacían partícipe al pueblo de la egolatría de sus gobiernos, ha sido probablemente la televisión la que ha venido a difundir nuestras ficciones progreso en el mundo actual: desde sus primeras emisiones cubriendo los olímpicos de Berlín del 36 o la gran feria universal de Nueva York en el 39, la humanidad ha construido en la televisión un altar a su propio narcisismo. La videotransmisión de eventos espectaculares, triunfos científicos y acuerdos políticos entran en el inconsciente colectivo y cuando la pantalla trasmite a un hombre caminando en la luna la idea que llega a nuestras cabezas es que la humanidad entera participó en el alunizaje.

 

Alejandro construye una serie de tótems televisivos a imágenes de supuestos triunfos de la humanidad, sin embargo, sus monumentos no exaltan las virtudes atribuidas a estas historias. Su proceso no abstrae más que la luz que compone el registro de ellas y la esculpe con rigor científico. El interés del artista no es rendir culto a los valores heroicos vertidos en estos documentos, por el contrario, imita sarcásticamente su supuesta magnificencia.

 

William Contreras Alfonso

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